Núm. 10
Septiembre - Diciembre 2009
ISSN:1988-2769

8.11.06

CARPETA CHRIS MARKER (II). Voces furtivas ("Sans soleil", 1982)

Si hay algo que llama poderosamente la atención de este complejo y singular film de Chris Marker es su ausencia de transitividad narrativa, su naturaleza visual ecléctica y su ambiguo marco del narrador implícito. Todo ello obedece a la mixtura genérica a la que pertenece este inclasificable y personal trabajo, pero también porque, sobre las imágenes, hay un enorme peso de la palabra y tamaño signo arbitrario no está sujeto al referente debido a que carece de una conexión directa con la realidad representada o mostrada. Como dice André Bazin(1), las imágenes son las que remiten a lo que se dice pero sin aludir al contenido de las mismas. Es el comentario verbal pronunciado por una vaga instancia enunciativa (y manifestada, eso sí, con la voz magnética de Florence Delay, protagonista de la película de Robert Bresson, Procés de Jeanne d’Arc, 1962) la que facilita la expresión inmediata del significado de la película. Bajo unas líneas temáticas que, a su vez, son claros significantes del discurso markeriano vamos a ir encontrando el mapa de las claves para su interpretación: Tiempo, Memoria y Muerte son los tres grandes temas que discurren a lo largo de este texto moderno y que nos servirán para comprender las intenciones últimas de Marker.

1. Bazin, André: France Observateur, 30 de octubre de 1958.


A su vez, estas líneas argumentales se enfrentan a la cultura occidental a través de la oriental y la africana (véase los viajes a San Francisco, París, Tokio, Guinea-Bissau, Islandia…). El enfoque no es sociológico, ni antropológico, ni histórico, sino testimonial. Apela a la inteligencia del espectador para asociar libremente los subtextos que se dan en el interior mismo de las palabras y que están contenidos en las imágenes. La dificultad de su lectura se encuentra en la forma de presentar las reflexiones ya que éstas no se orientan de forma ordenada, no existe un programa claro que vaya conectando cada uno de los asuntos que van saliendo. Más bien es el producto de una serie de digresiones personales apoyadas por dos figuras narrativas: Sandor Krasna y la narradora. Sandor Krasna se presenta como el remitente de las cartas enviadas a la narradora y cuyo nombre ignoramos a lo largo de toda la proyección. Sólo sabremos su identidad al desfilar los créditos. Pero lo más importante de esta instancia enunciativa no reside en su localización final. Tampoco interesa demasiado que esta figura narrativa sea, en cierto modo, un simple trasunto de Marker. Lo más significativo es que supone un gesto semántico radicalmente nuevo: su propio enmascaramiento en el hecho de que el sujeto de la enunciación quede oculto bajo la forma de la escritura epistolar, a través de una intermediaria (la fugitiva voz en off narradora) que es quien las lee y pone en evidencia la subjetividad de dicha voz narrativa. Sin embargo, este subjetivismo resulta paradójico porque el género epistolar precisamente se caracteriza por una focalización narrativa interna(2) que exhibe el tono privado del narrador implícito como mero testigo de unos avatares tanto personales como universales, pero siempre expuestos desde su propia conciencia. Sans soleil desplaza la voz narradora a una figura que se encuentra a mitad de camino entre lo diegético y lo extradiegético debido a que su presencia permanece en un espacio fronterizo difícil de precisar. Hay incluso ocasiones que ignoramos si las manifestaciones verbales responden al punto de vista de ella o al de Sandor Krasna. Podemos pensar, sin duda, que esta presencia femenina actúa de figura aparentemente neutra para enmascarar y mitigar el subjetivismo de las propias palabras.

2. Jost, François; Gaudreault, André: El relato cinematográfico. Cine y narratología. Barcelona: Paidós,1995. p.139.




A partir de los presupuestos de la "contranarrativa"(3) apreciamos una película basada en la construcción episódica mediante abundantes divagaciones e interrupciones informativas. Sabemos que el filme se mueve en un territorio escurridizo que va desde el diario poético y el cuaderno de viajes hasta el ensayo, la experimentación formal de la narración, el documental o, incluso, el relato epistolar. Sin embargo, no es su indefinida adscripción genérica lo que determina su naturaleza vanguardista sino la subversión de los rasgos genéricos, así como la propia reversibilidad del punto de vista ofrecido al espectador. Una de las claves de la modernidad cinematográfica radica en la manera en que se transforma el plano objetivo en subjetivo. Slavoj Zizek, al hablar de Hitchcock (cineasta admirado por Marker) señala que obtiene los resultados más inquietantes al tratar de llevar a cabo una inversión del plano objetivo como subjetivo: lo que el espectador entiende como plano objetivo, de pronto, a través de "unos marcadores codificados como un leve temblor de la cámara, una banda sonora subjetivizada, etc., se revela como un plano subjetivo"(4). Sans soleil, presenta esta transformación al mostrar miradas a cámara que van dirigidas directamente al espectador porque no hay sujeto posible en el espacio de la realidad diegética que pueda ocupar el punto de vista de este plano. Y es en última instancia el espectador quien debe asumir esa mirada objetiva que se convierte en subjetiva para reconocer al término de la película aquella contundente frase de Faulkner en la cual afirmaba que "la memoria cree antes que el conocimiento recuerde". En el caso de Marker la memoria tiene que estar indisolublemente unida a la conciencia del tiempo y de la muerte como invisibles lazos de la propia existencia.

3. Nichols, Bill: La representación de la realidad. Cuestiones y conceptos sobre el documental. Barcelona: Paidós, 1997. p.320. Por contranarrativa Nichols entiende como una forma de construcción radicalmente opuesta al modelo clásico, según la cual, formaliza un espacio negativo donde presenta una estructura episódica, con múltiples digresiones y "una fractura en la metáfora geométrica de las coordenadas espaciales echando por tierra la noción de un origen o centro".

4. Zizec, Slavoj: Lacrimae Rerum. Ensayos sobre cine moderno y ciberespacio. Barcelona: Debate, 2006. p.99.



Texto: Pablo Ferrando García
Fotos: Sans soleil

Sans soleil, Francia, 1982. Director: Chris Marker. Duración: 100 minutos.

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