ENCUADRES
Nº 1
GUY MADDIN. VIAJERO EN EL TIEMPO
ROBERTO AMABA
Podemos introducir los conceptos de bricolaje y bricolador y el de artesano y artesanía como lugares por los que ver transitar a Maddin, si bien ya sabemos que este transitar huye en buena medida de la uniformidad. Aceptamos incluirlo dentro del bricolaje entendido a partir de la recuperación hecha del término por Claude Lévi-Strauss y recogida por, entre otros, Jacques Aumont para establecer una serie de categorías “autorales”. Emplear herramientas heteróclitas haciendo uso de ellas en contra del uso habitual y recurrir tanto a los materiales más nobles como a los más modestos para realizar películas, son unas de las características más llamativas que Aumont propone* para este grupo y que nosotros creemos ver de manera tangencial en Maddin.
De manera más rotunda, observamos su idea de Artesanía asociada al cine para relacionarla con el director de Sombra Dolorosa. Esa que se sitúa a medio camino entre la Industria (producción, distribución, exhibición, taquilla…) y el bricolaje casero (experimental, de uso casi privado), el hogar de los cineastas que para cada producción necesitan buscar los medios económicos necesarios y los materiales artísticos específicos. Aquellos que pueden llegar a convertir en ventajas las dificultades encontradas, los que son capaces de encontrar soluciones propias y baratas y los que siempre responden atendiendo a las necesidades verdaderas dejando al margen posibles influencias pasajeras o imposiciones del exterior (sonido, formato y soporte, casting, etc.); celosos, pues, en la concepción y cuidado de sus obras. La implicación del director en casi todos los aspectos de la producción será un síntoma de ello, al tiempo que un obstáculo para su adaptación a la maquinaria de trabajo comercial e institucional marcada por la rígida jerarquización y la fragmentación de competencias.
* Las teorías de los cineastas, Jacques Aumont, Paidós, Barcelona, 2004.
GUY MADDIN. VIAJERO EN EL TIEMPO
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Nº 2
PAISAJES PARA EL NUEVO MILENIO
MICHAEL MANN - DAVID LYNCH - BRIAN DE PALMA
CRISTINA ÁLVAREZ
Si como dijo Serge Daney el cine es un arte del presente las últimas obras de directores como Michael Mann, David Lynch o Brian De Palma pueden constituirse en referentes a la hora de comprender las mutaciones de nuestro mundo contemporáneo y el modo en que, durante los últimos años, estas mutaciones han revertido en el cine transformando sus paisajes.
Tampoco es casualidad que una parte importante de la originalidad de la últimas obras de estos tres directores radique en la experimentación que han llevado a cabo con los distintos sistemas digitales y es que si bien Michael Mann, David Lynch y Brian De Palma poseen un universo personal e intransferible, poblado por unas obsesiones recurrentes que han ido desarrollando a lo largo de su carrera desde las distintas opciones estilísticas adoptadas y desde las distintas posiciones que cada uno de ellos ocupa en la industria americana, también es cierto que en el acto de rastrear la Historia del cine para proyectarla hacia el presente esos universos convergen en no pocos puntos para ofrecer un reflejo multiforme de las transformaciones experimentadas por el mundo contemporáneo.
PAISAJES PARA EL NUEVO MILENIO
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Nº3
EL CINEMA DE MARCEL HANOUN
LA MIRADA, EL FRAGMENTO, LOS LÍMITES





















































